- LXXI -

By Juan Boscán Almogáver

No es tiempo ya de no tener templanza;

si mi dolor quisiese consentilla

perdono mi congoja y el sentilla,

y el disgusto que del sufrir me alcanza.

Mas el amor me pone tanta lanza

que ojalá yo pudiese no sufrilla;

hagan de mí los hombres ya mancilla,

siquiera porque soy su semejanza.

Caigo y levanto, espero y desconfío;

no tengo del vivir sino que siento:

ya cuanto soy parece desvarío.

Si un poco más en mi penar porfío

en mí presto se acabará el tormento,

su poder acabando con el mío.