- LXXII - A la constancia con que el Rey, Nuestro Señor, vio descubrir los cuerp...
De fábrica elegante en prisión dura,
parte de vuestra sangre ya sosiega,
con apariencia tal, que no la niega
la muerte que las formas desfigura.
Y en el mayor peligro se asegura
vuestra constancia, si al horror se llega,
que ni el polvo fúnebre se ciega,
ni a quedar alfombrada se aventura.
Valor fue que la fama solemniza,
ver a la Majestad tan sin olvido,
que de acordarse de mortal blasona.
Dejándose tratar de la ceniza,
para lacar el cerro más lucido,
y más resplandeciente la Corona.