- LXXII - Sólo fía al silencio lo fino de su adoración
Muda la voz, y mudos los sentidos,
mudo el Amor en lazos de una pena,
de que sirve bellísima Sirena
darle al Alma tormentos tan unidos.
No han de romper los yerros oprimidos
lo fino con que arrastran la cadena,
porque es ley del rigor que así lo ordena
por no tener piedad de mis gemidos.
Encerrar mi dolencia en sus temores,
cuando atiza la llama lo violento
es sujetar un Monte de rigores,
mas pues que yo idolatro el mal que siento,
viviendo moriré de sus ardores,
callando adoraré mi gran tormento.