- LXXII -

By Fernando de Herrera

Por estrecho camino, al sol abierto

de espinas y de abrojos mal sembrado,

al tardo paso muevo, y voy cansado

a do cierra la vuelta el mar incierto.

Silencio triste habita este desierto,

y el mal que hay me importa ser callado;

cuando acaballo cuido, acrecentado

veo el sendero y veo el daño cierto.

A un lado empina yerto inmensa cumbre

el monte hórrido, opuesto al alto cielo;

corta un despeñadero la otra parte.

Crecer la sombra y anublar la lumbre

siento, y no hallo, solo en mi recelo,

a do pueda valerme alguna parte.