- LXXII -

By Gabriel Bocángel y Unzueta

Ese reloj que mano soberana

(dádiva siendo) le selló de indicio,

y, haciendo más de ley el beneficio,

el estruendo excusó de la campana;

esa cadena que, en labor no vana,

suspende al tiempo su volante oficio,

reduciéndole a eterno sacrificio

(debida pompa a quien pasó de humana):

del sol de Leonor ingeniosa,

que se difunde a España desde Hungría,

es grande honor en átomo lucido,

que una vida, no más, os prevenía,

corta, Fabio, a merced tan ponderosa,

y os da el tiempo en que ser agradecido.