- LXXIII - Potencia del tiempo, frustrada en su amor
El ceño arisco de una sierra fría;
en el semblante alegre de este llano,
pudo el tiempo mudar, que tanta mano
toda elevada vence valentía.
Laurel pomposo, altivo, que solía
albergue ser mucho vuelo ufano,
a seco tronco se reduce anciano,
convenciole del cierzo la porfía.
Cándido escollo, espiritada peña,
respetado verdor de mi esperanza,
permite al cuerpo una señal pequeña.
Si como dices amas ¿qué tardanza?
¿cuál vida tanta duración enseña?
¡cuál firmeza se exenta de mudanza?