- LXXIII - Siente la violencia de los celos
Celos que al alma sois tan inmortales,
muerte viva, tormento sin sosiego,
volcán en que se atiza tanto fuego,
hidra donde renacen tantos males.
Víboras, que entre flores y cristales
la, ponzoña guardáis, para que ciego,
luchando beba aquel desasosiego,
que muere por saber causas fatales.
De cual Patria vinisteis tan violentos,
a embarazar las glorias de una dicha,
que sacrifica el alma en rendimientos.
Sepa el Amor, que es su mayor desdicha
sujetar sus altivos pensamientos
a una pena, que aun no es para dicha.