- LXXIII -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Ya tu piedad magnánima derriba

mis ídolos, Señor; ya por ti espero

que restituya el resplandor primero

a mi templo interior su luz nativa.

Animoso al afecto se aperciba

para víctima al fuego verdadero;

sienta el furor del religioso acero,

pues que no ha de arder víctima viva.

Silencio y soledad, ministros puros

de alta contemplación, tended el velo

a profanos sentidos inferiores.

No acechen cómo ciñe el tercer cielo

la mente de tan limpios resplandores,

que a todos los visibles deja oscuros.