- LXXIII -

By Fernando de Herrera

Fría ceniza de mi ardiente fuego,

y rotas hebras de mal firme nudo

que me enlazó, de cuitas ya desnudo,

vos miro alegre y libre en mi sosiego.

No es este el tiempo, no, en que anduve ciego,

ni la ocasión que así perderme pudo;

que contra el mal embraza el fuerte escudo

razón, y el feudo antiguo ya vos niego.

La luz pura, en mi oscura niebla abierta,

me descubre el error que proseguía,

y lleva osando por el paso estrecho.

Muerto el deseo, y la esperanza muerta,

y sin fuerza vosotros, ¿qué porfía

vos mueve a molestar mi duro pecho?