- LXXIII -

By Gabriel Bocángel y Unzueta

Mendoza prodigioso, a quien la fama

jamás es mucha, bien que en todo es toda,

a cuya estirpe sabia sea o goda

ciñe equívoco el sol su virgen rama,

¿cómo arde tanto el sol? ¿Alumbra o ama?,

que aun el propio morir desacomoda.

Si todo el árbol de la vida poda,

¿qué beneficia su segur de llama?

Tanto número espira de mortales

que, muerto, el mismo número contemplo.

Todo el suelo es sepulcro, ya no abrigo.

¿Son castigos, mi Dios, o son señales?

Si señales, dejad para el ejemplo

vidas, que mueren todas del castigo.