- LXXIII -

By Hernando de Acuña

¿En qué puedo esperar contentamiento,

si tras todo mi mal, señora mía,

consiente mi fortuna que a porfía

me venga ahora a dañar cada elemento?

Mis esperanzas se las lleva el viento,

el fuego crece donde arder solía,

llevóme el agua cuanto bien tenía

y la tierra me hará el apartamiento.

Vos juntaréis con esto el olvidarme,

pues quedar no merezco asegurado

del continuo temor de vuestro olvido;

y no me quejaré por no aliviarme,

que no es justo que quede en otro estado

el que vivo quedó y os ha perdido.