- LXXIV - Damón

By Hernando de Acuña

Lavinio, al comenzar de mi cuidado,

vi que a mi perdición iba derecho,

pero juzgué tal daño por provecho,

y así lo hubieras tú también juzgado;

por do el amonestarme es excusado,

que, aunque me pone ausencia en gran estrecho,

lo que piensas que sufro a mi despecho,

contento lo padezco y de mi agrado.

Que si Amor de este mal quiere que muera,

no me podrá quitar que esto no sea

remedio de mis males, y el más sano;

porque, tras haber visto a Galatea,

¿qué bien podrá igualarse al que perdiera

en no padecer muerte de su mano?