- LXXIV - Tiene por más alivio el hablar a su dama que de verla
Celia, si he de mirar tu cara hermó
y no poder hablar tu bella esquí
yo me fuera a la Arabia, o al Pequí,
pues tu retrato está en mi corazó.
Ser sólo de tus ojos Maripó
ignorando del alma el dulce hechí
no es gozar de tu alma el peregrí
las luces que le rinde al dios de Amó.
el Ave, el Bruto, que no sabe hablá,
hace fuerza tal vez para podé
decir la pena que su pecho abrá,
aunque en Algarabía diferé,
en mí, que este sentido no hace fa
quiere hablarte, y no ver divina Ce.