- LXXIV -

By Fernando de Herrera

Si algo puedo cuidar que vos ofenda,

muera en ausencia vuestra perseguido,

y en ciego engaño y confusión perdido,

a remediar mi daño nunca atienda;

y jamás la esperanza me defienda

de ese injusto desdén y tibio olvido;

y cuando más me importe ser oído,

tarde la voz de mi dolor se entienda.

Pero si no da entrada el pensamiento

a cosa que no sea vuestra gloria,

y de cuanto es ajeno se desvía,

¿por qué negáis, ingrata a mi tormento,

que se ufane mi mal con la memoria

de ser la causa vos, Estrella mía?