- LXXIV -

By Francisco de la Torre

Clara luna, que altiva y arrogante

vas haciendo reseña por el cielo

de tu hermosura, que el nevado hielo

de tus cuernos la torna rutilante,

si en la memoria de tu dulce amante

no se ha muerto la gloria y el consuelo,

que recibiste amando, y el recelo

con que le adormeciste en un instante,

vuelve a mirar de la miseria mía

la sinrazón, si acaso graves males

hallan blandura en tus serenos ojos.

Que ya -culpa del cielo- los veo tales,

que apartarán la amarga compañía

de estos tristes y mísero despojos.