- LXXIX - A Pompeyo

By Fernando de Herrera

Después que Mitridates rindió al hado

el fiero pecho, y Asia sacudida,

cayó rota, y la tierra, al fin vencida,

vio el mar de los piratas despojado,

lo que no pudo el medo, el parto osado,

ni virtud de Sertorio esclarecida,

una vil, flaca diestra la temida

cabeza, oh gran Pompeyo, te ha cortado;

y el cuerpo mal cubierto de la arena,

triste ultraje y cruel de humana gloria,

desierto yace. ¡Oh cuánto en ti la dura

suerte discorde se mostró y ajena!

Pues falleciendo tierra a tu victoria,

la tierra falleció a tu sepultura.