- LXXV - Se lamenta de los engaños de una esperanza
Espero un bien que alivie un sentimiento,
y con este esperar mi pena engaño,
pásase el tiempo, y cauteloso el daño,
al alma le contagia este alimento.
Ofensa es del Amor, y su ardimiento,
que en el discurso de uno y otro Año,
no venza a la porfía el desengaño
con que apague el ardor de mi tormento.
¡O nueva tiranía del sentido,
que anhelando el dolor de una esperanza,
contrastando su fe queda oprimido!
Si rige un albedrío esta balanza,
cargue de mi razón lo condolido,
y alcanzará mi fe lo que no alcanza.