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By Bartolomé Leonardo de Argensola

Firmio, en tu edad ningún peligro hay leve;

porque nos hablas ya con voz oscura,

y, aunque dudoso, el bozo a tu blancura

sobre ese labio superior se atreve.

Y en ti, oh, Drusila, de sutil relieve

el pecho sus dos bultos apresura,

y en cada cual, sobre la cumbre pura,

vivo forma un rubí su centro breve.

Sienta vuestra amistad leyes mayores:

que siempre Amor para el primer veneno

busca la inadvertencia más sencilla.

Si astuto el áspid se escondió en lo ameno

de un campo fértil, ¿quién se maravilla

de que pierdan el crédito sus flores?