- LXXV -

By Francisco de la Torre

Vuelvo los aojos graves y caídos

al dolor, que el espíritu congoja

y apenas mi piadoso llanto afloja

el lazo al cuello, al alma los sentidos.

Ellos mal concertados y avenidos

acrecienta al alma su congoja,

y ella apremiada, como puede, arroja

la grave carga que los trae rendidos.

No se puede valer con su fortuna,

que ha mucho que la sigue, procurando

dar un fin desastroso a su contento.

Deja el cuerpo mortal si está penando,

alma doliente, que sin duda alguna

morirás, que te cerca gran tormento.