- LXXVI -

By Fernando de Herrera

Alma bella, que en este oscuro velo

cubriste un tiempo tu vigor luciente,

y en hondo y ciego olvido gravemente

fuiste escondida, sin alzar el vuelo;

ya despreciando este lugar, do el cielo

te encerró y apuró, con fuerza ardiente,

y roto el mortal nudo, vas presente

a eterna paz, dejando en guerra el suelo.

Vuelve tu luz a mí y del centro tira

al ancho cerco de inmortal belleza,

como vapor terrestre levantado,

este espíritu opreso, que suspira

en vano por huir de esta estrecheza,

que impide estar contigo descansado.