- LXXVI -

By Hernando de Acuña

Jamás pudo quitarme el fiero Marte,

por más que en su ejercicio me ha ocupado,

que en medio de su furia no haya dado

a Apolo de mi tiempo alguna parte;

pero quiero, Lavinio, ahora avisarte

que ya me tiene ausencia en un estado

do casi yerran el discurso usado

mi estilo, mi razón, mi ingenio y arte.

Lo que en mí fue cantar silencio sea,

y canten los que esperan de su canto

que el amor baste a mejorar su suerte;

a mí me quede sólo el triste llanto,

pues muero no mirando a Galatea,

y el poderla mirar también es muerte.