- LXXVII - Espejo falso reprendido

By Pedro Soto de Rojas

Oye Genil, y el orgulloso brío

corrige de su curso plateado,

que no es justo que estés alborotado

si intentas retratar al dueño mío.

Fénix honrando ayer tu margen frío

vio tu rostro (¡así fuera!) demudado,

más que por falta de color rosado,

por ser tu espejo de verdad vacío.

Los ojos en su engaño, el pensamiento

en mí, y en el amor su enojo, grita

dando culpa a su herida, y a mi cura.

Bien puedes ver cruel el sentimiento,

que en mi causa el amor, pues flor marchita

es ya mi tez, y sombra mi figura.