- LXXVII -

By Francisco de la Torre

Filis, no busca desangrada cierva

con más ardor el agua, cuya pura

vena mitiga el fuego, que la dura

flecha del cazador llevó en la hierba,

como mi alma a ti; tú, cuya acerba

condición inhumana no asegura

la soberana gracia y hermosura,

que a su firmeza el cielo le reserva.

Más terrible y más brava tú que el fiero

mar alterado, y más que el ofendido

áspid crudo te muestras ofendida.

Vuelve, Filis, por mí, que el atrevido

dolor que en tu desgracia ve que muero,

despojo inútil hace mi alma y vida.