- LXXVII -

By Hernando de Acuña

En su fiera grandeza confiando,

los ánimos tan altos levantaban

los gigantes de Flegra, que esperaban

de vencer a los dioses guerreando;

y contra el alto cielo, no dudando,

las belicosas máquinas alzaban,

y a comenzar el hecho ya se estaban

con superbo furor aparejando;

cuando Júpiter, esto conociendo,

luego quiso que fuesen castigados

del bestial movimiento de su guerra,

y con rayos el aire oscureciendo,

después de todos ser despedazados,

con ellos abrasó toda la tierra.