- LXXVII -

By Juan Boscán Almogáver

¿Quién me dará un corazón tan alto

que de amor pueda escudriñar los hechos,

sin que mis daños propios, o provechos,

se atraviesen a darme sobresalto?

Comienzo a contemplar y luego salto

por medio del deleite en mil despechos

que me arrancan el alma de los pechos

y quedo yo acusándome de falto.

Cargan tristezas, mas en mitad de ellas

el espíritu de amor sostiene el gusto

y defiende que el desamor no tiente.

Es el proceso de esto muy injusto;

quema el fuego y alumbran las centellas;

el bien se huele y el dolor se siente.