- LXXVIII -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Llegó a Guadalajara en este punto,

Marqués, donde el clamor de los metales

piadosos y las hachas funerales

lloran a un duque y lo celebran junto.

Al hijo de mis huéspedes difunto

saca también la cruz de sus umbrales;

que un médico, sin máquinas murales,

es aquí otro Aníbal contra Sagunto.

Es mi cochero músico y poeta;

mas, tal cual es, mirando bien la suerte

de dos tan desiguales ataúdes,

ahora está clamando, y dice: «¡Oh muerte!

Oh mazo de batán, que así sacudes

el paño fino como la bayeta!».