- LXXVIII -

By Fernando de Herrera

Eustacio, yo seguí al Amor tirano

esperando en su fe, por dolor mío;

que al intenso rigor y ardiente estío

prometido descanso busqué en vano.

Veo, y se me desliza de la mano,

la ocasión, y aunque en este invierno frío

inundo en luengo llanto el hondo río,

siento crecer el mal más inhumano.

Vos, a quien Febo dio la dulce lira

y la arte gloriosa de Melampo,

remediad la pasión de un vuestro amigo;

que la poción de aquella que suspira

por su cruel belleza el frigio campo,

tal vez podrá tener valor conmigo.