- LXXVIII -

By Francisco de la Torre

Bellas lumbres del alto firmamento,

que puestas en su cumbre soberana

dais vuestra luz a la región humana,

y al trono eterno del empíreo asiento,

¿vistes jamás amante tan contento

en perdición tan conocida y llana

ninfa tan dura, fe tan inhumana,

tan mal pagado amor, tan gran tormento?

¿Vistes, en cuanto la sagrada lumbre

del claro padre de Faetón alcanza,

ídolo más divino y adorado?

Si de su luz es vuestra luz vislumbre,

y es de más perfección su semejanza,

¿qué puede ser mi simulacro amado?