- LXXX -

By Fernando de Herrera

Aura mansa y templada de Occidente,

que con el tierno soplo y blando frío

halagas el ardor del pecho mío,

¿qué espíritu te mueve vehemente?

Ni Euro espira ni Austro suena ardiente

en el furor más grave del estío,

y tú abrasas el verde prado y río

cual el suelo africano el sol caliente.

Mas ¡ay! tú te encendiste en mi Luz bella,

y enemiga del bien de mi ventura,

abrasaste las ondas y las flores.

Cesa aura, no me enciendas más, que en ella

ardo siempre y me abraso en llama pura;

¡ah! no añadas más fuego a mis ardores.