- LXXXI -

By Fernando de Herrera

Si deseáis que muera a vuestra mano,

¿por qué dais vida a un corazón abierto?

es crueldad vengar en cuerpo muerto,

culpa, si la hay, de un simple error liviano.

Si con saña buscáis de Amor tirano

dolor eterno a un mísero desierto,

¿por qué hacéis ¡oh extraño desconcierto!

que mengue, y mi pasión fallezca en vano?

Poco es esto si debo yo, Luz mía,

que mis entrañas corte el hierro y parta,

y me acabe el desdén que el mal me ha hecho.

Más que mis esperanzas y alegría

rompa quien tanto bien, cruel, me aparta,

¿cómo sufre y no estalla un tierno pecho?