- LXXXI -

By Hernando de Acuña

¡Oh sin ventura yo, oh mal nacido!

¿En qué estrella cruel vine a la tierra

sujeto a tierno llanto, a dura guerra,

a siempre amar sin serme agradecido?

¿Cuál hado inexorable me ha traído

a las manos de un tigre, en que se encierra

beldad del cielo y crueldad de tierra,

mi alma en el abismo del olvido?

¡Ay, enemigo cruel!, ¿y quién creyera

que estaban en mi muerte conjurados

tan nueva ingratitud y tal crudeza?

¡Ay vida, y tiempo, y horas mal gastadas!

¡No quiera Dios que adore yo a una fiera

que paga tanto amor con tal dureza!