- LXXXII - Consuelo engañoso de la ausencia

By Luis de Ulloa Pereira

Niégueme a vuestros ojos celestiales

mares y montes de soberbia llenos;

y en vuestra ausencia, de remedio ajenos,

sienta mi vida los prolijos males.

Que si gran ira y gran amor, iguales

merecen el castigo, por lo menos

podremos vernos en oscuros senos,

más allá de los límites mortales.

Pero si yo, de mucho amar la pena,

y vos, de mucho aborrecer, debemos,

esta esperanza lisonjera miente,

que a pagar cada culpa se condena

en diferentes orbes, y tendremos

para penar estancia diferente.