- LXXXII -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Yo, aquel en cuyo insuficiente estilo

la verdad injuriada oyó el consuelo

que en mi mente infundió benigno el cielo

para tener el ánimo tranquilo;

Ya fuego exhalo, lágrimas destilo,

y contra mis preceptos me rebelo;

rabio al fin, y en la furia de mi celo

nuevos cuchillos de venganza afilo.

¡Que el valor ceda, y venza el brazo astuto!

¿Qué es esto, celestial Sabiduría?

¿Es la virtud no más que un nombre vano?

Mas ya tu resplandor me muestra pía;

haz que este afecto que me turba humano,

de su calamidad no pierda el fruto.