- LXXXII -

By Fernando de Herrera

Bello cerco y ondoso, que enlazado

en sutil vuelta y varia de ámbar pura

tenéis mi preso cuello, que aun procura

hallarse más revuelto y anudado;

si el vigor de este fuego renovado

veo que abrasa ¡oh bien de mi ventura!

a aquella que me tiene, ingrata y dura,

ausente y de mí todo enajenado,

no habrá en el suelo nuestro ni en el cielo

hebras lucientes de oro terso tales,

no de amor tan hermosa red y llama;

ni aun en el cielo habrá, ni habrá en el suelo

despojos de cabello ilustre iguales,

honor o rica trenza de quien ama.