- LXXXIII - Acusa los malos medios de lo que se llama felicidad humana
¿Celio, cómo pretendes ser dichoso,
si eres puntual, sencillo, y verdadero,
si de calumniador, y lisonjero,
aborreces el arte cauteloso?
Si no te finges soñoliento Esposo,
y con el sufrimiento jornalero
de la invención, que se llamó dinero,
consignes el dominio vergonzoso.
Si quieres ser feliz, trata de verte
cercado de delicias, y regalos.
Sin atención de pundonor alguna.
¡O gran despecho de la humana suerte!
Terrible ley, que habemos de ser malos,
o tener por contraria la fortuna.