- LXXXIII - Enfermedad de amor, no se cura con favores

By Pedro Soto de Rojas

Tiento fue ya, que las entrañas mías

con el Fuego colérico lucharon;

tiempo que con el Aire pelearon

mis labios, noches suspirando, y días.

Tiempo fue, que del alma las espías,

en el mar de mi llanto navegaron,

y que a la seca Tierra, le usurparon

la pesadumbre, y las melancolías.

Mas hoy el viento calmo, el mar quiero,

la tierra (a mi placer) restituida

no alcanzo instante de quietud perfecto,

que pues que el viento cese (si está sida)

no cesa, llama que arde en lo secreto,

ni sana dulce filo, abierta herida.