- LXXXIII -

By Fernando de Herrera

Trenzas que en la serena y limpia frente

de anillos de oro crespo coronadas

formáis lucientes vueltas y lazadas,

donde el mayor Vulcano espira ardiente,

el Sol, o que aparezca en Oriente

con las puntas de llamas dilatadas,

o que las junte, de subir cansadas,

se rinde a vuestra luz resplandeciente.

Vos, mis hermosos cercos, anudado

tenéis mi cuello, y nunca espero el día,

principio a libertad, fin a la pena.

Porque alegre en el mal de mi cuidado,

de la prisión huir no pienso mía;

ni los lazos romper de esta cadena.