- LXXXIII -

By Francisco de Borja y Aragón

Camina nuestro engaño a su castigo,

al paso que la edad corre a la muerte;

igual en todos se ordenó la suerte,

mas no el suceso a la virtud amigo.

Pasan los años, sin poder conmigo,

que el término común medroso acierte,

y opuesto a la razón, sin armas fuerte,

de ajenos desengaños soy testigo.

¡O larga vida! ¡O larga servidumbre!

a quien el alma vive agradecida,

las horas siendo a su tormento iguales.

Y con alegre, y cierta pesadumbre,

el bien, que alcanza una prolija vida,

es medio para ver mayores males.