- LXXXIII -

By Juan de Tassis y Peralta

El soberbio africano que oprimida

a Italia tuvo el tercer lustro entero,

hartó de sangre su sediento acero,

del Capitolio en deshonor vertida.

Dígalo en Canas tanta esclarecida,

frustrada audacia, y díganlo primero

Trebias y Trasimeno, cuyo fiero

tributo espuma en sangre fue teñida.

Mas este mismo pecho a quien no pudo

resistir el valor del pueblo osado,

decoro militar, genio de Marte,

rinde en campaña armado el dios desnudo;

que al violento arpón del ciego alado

cede la fuerza y no aprovecha el arte.