- LXXXIV -

By Francisco de Borja y Aragón

Perdió el acero su invencible dueño,

y ve perder su Capitán España.

Hoy vio la muerte su postrera hazaña,

y ve la vida desmentir su empeño.

Hoy el valor en la región del sueño

dejó sin miedo la marcial campaña;

y sus ruinas nobles acompaña,

por largos siglos un piadoso leño.

El sólo a su piedad justo reposo

en la común tristeza le concede

el cielo, a nuestras lágrimas airado.

Y como tanto huésped tan glorioso

igual sepulcro venerar no puede,

quedó en su mismo triunfo sepultado.