- LXXXIX - A un amigo que por desengaño tenía una calavera en su aposento
En vano, Fabio, los efectos fías,
a las voces del ánimo negados,
de los pálidos ecos revocados
del subjetivo estrago de los días.
Cuando rebelde construir porfías
caracteres horribles, y borrados,
los avisos distintos, y animados
dentro de tus acciones hallarías.
O cuan ociosa prevención ostenta,
esta ruina en que confuso miras
lo frágil de las fábricas mortales.
Sabes, que de la vida se descuenta
el numerado aliento que respiras,
y esperas documentos materiales.