- LXXXIX - Semejanza en el amor de los dos al nacimiento del león y el oso
Nace en los brazos de la muerte dura,
el gran rey de las fieras, que la imita,
y con piadosas voces resucita,
valiente de rebeldes sepultura.
Nace el Oso, en un bulto sin figura,
y su madre, en lamerle se ejercita,
hasta que su basteza debilita
y facciones, y miembros le figura.
Es Fénix, el León mi amor perfecto,
nació sin vida, y la razón mi daño
le dio el alma, con voces lisonjeras.
Tu amor el Oso, que nació imperfecto,
se figuró mi lengua, caso extraño,
como tendremos vidas, entre fieras.