- LXXXIX -

By Fernando de Herrera

Suspiro y pruebo con la voz doliente

que en su dolor espire el alma mía,

crece el suspiro en vano y mi agonía,

y el mal renueva siempre su accidente.

Estas peñas, do solo muero ausente,

rompe mi suspirar en noche y día

y no hiere, ¡oh dolor de mi porfía!

a quien estos suspiros no consiente.

Suspirando no muero y no deshago

parte de mi pasión, mas vuelvo al llanto,

y, cesando las lágrimas, suspiro.

Esfuerza Amor el suspirar que hago,

y como el cisne muere en dulce canto,

así acabo la vida en el suspiro.