- LXXXIX -

By Joseph de Litala y Castelvi

Gigante fui del mar, fuerte, y valiente,

ceñido de cristales, y de arenas,

que la flaqueza no conocí apenas,

y serví al Gran Monarca de Occidente.

Me dio, por mi desdicha, un accidente,

y manos de infernal codicia llenas,

desangrando me han todas las venas,

y mi fallecimiento es evidente.

Un esqueleto soy lánguido, y flaco,

macilento, atenuado, débil, frío,

un pálido cadáver todo yerto:

De el pecho fiel la voz apenas saco,

perdí las fuerzas, el valor, el brío,

y sino hay un milagro, yo soy muerto.