- LXXXV -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

También adula, Nuño, la tardanza,

porque ni las promesas verdaderas

te dan el mismo bien que consideras,

ni él dura más del punto en que se alcanza.

Tú pues, en prevención de su mudanza

mitiga la opinión con que lo esperas,

que opinión de alegrías venideras

es esto que llamamos esperanza.

La lenta diligencia en los frutales

acreditada crece en sus tributos,

obras del cielo sólidas y expresas;

que aun la fidelidad de aquellos frutos

lo muestra, cuando él libra sus promesas,

único autor de efectos puntuales.