- LXXXV - En la indisposición de Su Majestad que sucedió a una peligrosa enferme...

By Luis de Ulloa Pereira

Baste el susto, Señor, que vuestra vida

no es toda vuestra, para aventurada;

cuando el amor la empeña despechada,

la Corona la pide defendida.

La luz, que sino pudo oscurecida,

se vio con accidentes de turbada;

ya que la defendisteis arriesgada,

no la desamparéis restituida.

Al corazón enfermo el vuestro disteis,

y estando la dolencia vencedora,

se embarazó su fuerza con el arte:

El golpe, como amante, recibisteis,

mirad por la salud de Rey ahora,

no lleve la fineza nuestra parte.