-LXXXV- Para lo mismo
Segundas plumas son ¡oh lector! cuantas
letras contiene este volumen grave;
plumas siempre gloriosas, no del ave
cuyo túmulo son aromas tantas,
de aquel sí, cuyas hoy cenizas santas
breve pórfido sella en paz suave;
que en poco mármol mucho Fénix cabe
si altamente negado a nuestras plantas.
De sus hazañas pues, hoy renacido,
debe a Cabrera el Fénix, debe el mundo,
cuantas segunda bate plumas bellas.
A Cabrera español Livio segundo
eternizado, cuando no ceñido
de iguales hojas que Filipo estrellas.