- LXXXVI - Al cometa que se vio en Madrid el año 1668
Ceniciento el color, y dilatada
la cola, salpicada con estrellas,
siguiendo del Ocaso pardas huellas,
al contemplar la luz ya despeñada.
Crinita la cabeza, y desgreñada,
y por breve esplendor vibrar centellas,
sin duda son preludios de querellas
en alguna cabeza coronada.
Horroroso amenaza hoy el Cometa,
por el aspecto con que a España mira,
ocasionando vaticinios fuertes.
Y el vulgo necio sueños interpreta,
amenace batallas, guerras, muertes,
que España ni las teme, ni se inquieta.