- LXXXVI -

By Fernando de Herrera

En esta selva hórrida y desierta,

que tiene en temor triste el viento airado,

contemplo, en mis desdichas obstinado,

mi peligroso estado y vida incierta.

Hallo del impío amor la senda abierta,

que descubrió el principio a mi cuidado;

espacio luengo veo y no tratado,

salud siempre difícil, muerte cierta.

No veo árbol ramoso ni desnudo

que no sea mi bella fiera, y siento

cuajárseme la sangre al pecho fría.

¡Dichoso quien su miedo venció, y pudo

contrastar su pasión! Mas el tormento

que sufro no se rinde a mi porfía.