- LXXXVI -

By Francisco de Borja y Aragón

Deja los montes, Eco lastimada,

no gima tu dolor en sus cavernas;

siente en mi pecho tus querellas tiernas,

y vive más funesta, y más guardada.

Mas si de piedra vuelves animada,

la rústica inclemencia, que gobiernas,

llora tus penas, en Belisa eternas,

más que los montes, áspera, y helada.

Ejemplos muestra a su engañado pecho,

y a su beldad. las lágrimas de un árbol,

y el curso irrevocable de los ríos.

Y viendo en otros daños su provecho,

podrás, trocando un corazón de mármol,

sentir tu mal, y repetir los míos.